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Sufrir un siniestro en el hogar es mucho más común de lo que nos gustaría, una engorrosa experiencia por la que todos hemos pasado o pasaremos alguna vez. Goteras, tuberías, incendios, inundaciones, fallos eléctricos, robos…etc. Situaciones por las que nadie quiere pasar y que implican ponerse en marcha cuanto antes para reparar el daño y volver a la normalidad. Al fin y al cabo, se ve afectado el sitio en el que deberíamos sentirnos más a gusto, confortables y a salvo.

Así pues, al sufrir cualquier accidente doméstico o percance en nuestro hogar, el consuelo está en disponer de un buen seguro que nos cubra. Uno de los primeros pasos a realizar será contactar con la aseguradora y, mediante peritos especializadosvalorar la gravedad siniestro. Una vez tengamos la resolución, sabremos si estamos cubiertos o no por nuestra póliza. De ahí la gran importancia en saber contratar el seguro que más nos convenga.

Distintos seguros de hogar

Un seguro no es un producto cualquiera en el que se puedan encontrar chollos, descuentos y low cost. Hay que valorar qué tipo de póliza necesitamos porque caemos en el riesgo de estar sobreasegurados o infrasegurados. El seguro de hogar es el más contratado por los españoles después del seguro de coches (que en este caso es obligatorio). Hay distintos grados de protección dependiendo del tipo de póliza que puede ser básica, media, completa o total a todo riesgo. Los nombres varían según la aseguradora, pero se trata de ir añadiendo coberturas.

Lo normal es que cualquier seguro básico incluya la responsabilidad civil, daños eléctricos, daños por agua, hurtos o robos, daños por fenómenos atmosféricos e incendios. Se puede ampliar incluyendo, reparación de cristales y de electrodomésticos, labores de bricolaje y fontanería, robos y atracos en la zona pública o incluso defensa jurídica. Pero hasta la póliza más completa puede tener exclusiones.

¿Qué puede no cubrir el seguro de hogar?

Al contratar una póliza debes estudiar bien las coberturas y las excepciones o exclusiones del seguro en cuestión. A continuación, te contamos algunas de las más comunes:

  • Daños por instalaciones en mal estado si se considera que los daños son causados por falta de mantenimiento o por la antigüedad de los materiales.
  • Cigarrillo mal apagado: son muchas las aseguradoras que no cubren los daños si se provoca un incendio por culpa de un cigarrillo.
  • Desatasco de tuberías y daños eléctricos que afecten a bombillas, lámparas o fluorescentes
  • Roturas accidentales de cristales, encimera o sanitarios. Se suele contemplar como cobertura adicional
  • Hurto fuera de casa: la mayoría de los seguros cubren tanto robo como hurto dentro de casa, muchos también te cubren si se trata de un robo con violencia en la vía pública pero rara vez se hacen cargo de un hurto en la calle
  • Bienes en la terraza, patio o zonas comunes: es muy probable que el seguro no se haga cargo del mobiliario de jardín si nos lo roban o si se daña por fenómenos meteorológicos. Eso será también una cobertura extra.
  • Daños en el interior por causas meteorológicas por haber dejado la puerta o ventana abiertas.

¿Y si la aseguradora me dice que no me paga?

En teoría, la aseguradora debe valorar los daños y responder de forma rápida y efectiva para indemnizar al asegurado. En la mayoría de los casos, la oferta propuesta por la aseguradora suele ser satisfactoria para el tomador del seguro, pero no siempre es así. Puede que el asegurado reciba malas noticias al no estar del todo cubierto. Principalmente se pueden dar dos situaciones;

  • La aseguradora ofrece una indemnización parcial porque nos encontramos en un caso de infraseguro y el precio de los bienes dañados es superior al capital asegurado. También puede ser que la declaración inicial de los bienes asegurados no se corresponda con la realidad y se omitieran factores de riesgo.
  • La aseguradora deniega cualquier indemnización o reparación alegando que el siniestro en cuestión no está cubierto por el seguro contratado.

Ante estas situaciones, debemos revisar bien que no se trate de un malentendido. Consultar las bases contractuales y verificar que las razones que da la aseguradora no son correctas. En este punto es en el que nos beneficia enormemente disponer de un corredor de seguros que nos ayude. Él conocerá mejor que nadie la Ley de Contrato de Seguro y sabrá si es conveniente acudir a la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones. Puedes consultar cómo reclamar al seguro si se niega a pagar el siniestro en nuestro anterior artículo más detallado.

Fuente: https://cordonseguroscomunidades.es/la-aseguradora-no-quiere-pagar-el-siniestro/

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